Esperanza Dorada

A pocas semanas del arranque de la siembra de trigo y cebada a nivel nacional, ya se observa otro espíritu entre los productores que tiene previsto aumentar la superficie destinada a este cultivo en reemplazo de la cebada, inclusive, en la zona triguera por excelencia -sureste de Buenos Aires- ya se habla de utilizar semillas de alta calidad industrial, tendencia que se venía observado desde el ciclo anterior.

Las primeras señales de esa mejora se observaron con la campaña 2016/2017, cuando la superficie cubierta con trigo aumentó un 30% a nivel país y para la campaña 2017/2018, se espera que se mantengan los mismos niveles de cobertura, aunque no se descarta un nuevo aumento de las hectáreas asignadas a este cultivo emblemático para Argentina. El Suplemento Agronegocios quiso conocer la opinión de los productores sobre la campaña que se viene.

La superficie asignada a la siembra de trigo correspondiente a la campaña 2017/2018, a marzo de 2017 fue calculada por el Ministerio de Agroindustria de la Nación en 6,36 millones de hectáreas, un 45,5 por ciento más, desde los 4,37 millones implantadas con el cereal en el ciclo inmediato anterior. La producción de la campaña pasada fue calculada en 18,39 millones de toneladas, un 62% más respecto de los 11,3 millones de toneladas obtenidas en el ciclo anterior.

 

De acuerdo con datos del Ministerio de Agroindustria bonaerense, el área sembrada en la campaña 2016/2017 creció 23% en la provincia de Buenos Aires y el empleo de fertilizantes aumentó 52%. Ahora las perspectivas para el Para el ciclo 2017/18 pronostican que se implantarían 6,36 millones de hectáreas. presente ciclo continúan siendo alentadoras: `Creo que se va a mantener el área cubierta con trigo o puede crecer un poco. El año pasado hubo un muy importante incremento del área implantada de la mano de la eliminación de las retenciones y permisos para exportar. Respecto a los insumos, el fósforo aumentó un poco, pero la urea bajó de precio y eso hace un cierto balance en los cotos`, detalló Alejandro Vejrup, productor de Tres Arroyos y uno de los integrantes de la consultora Globaltecnoc.

 

Los productores del sudoeste de Buenos Aires, siguen muy de cerca la relación cebada-trigo, porque a pesar de haber aumentado el área asignada a este cultivo, se hizo también mucha cebada.

Actualmente, por el trigo se paga entre 170 y 175 dólares, precio que depende de la calidad, del puerto de embarque y del momento en que se concrete la venta. Por la cebada, las malterías ofrecen alrededor 150 dólares: `Esto depende de los contratos, pero si se mantienen estos valores, es probable que en la zona crezca un poco más la superficie asignada al trigo, que podría ser del 10%`, añadió el productor y asesor.

Otra cuestión a tener en cuenta es que para los productores de la región, con los precios actuales mejoró la relación trigo-fósforo, porque en valores históricos era necesario invertir tres toneladas del cereal para comprar una tonelada de fósforo y este año los canjes se hicieron a razón de 2,7 toneladas de trigo por una de fósforo.

Además Vejrup remarcó otro signo positivo para el cultivo: `Todos los semilleros de la región y ACA (Asociación Cooperativas Argentinas), comenzaron a entregar semillas de calidad. El problema es que por el momento no hay diferencia de precio entre un trigo de calidad y un trigo condición cámara que rinde más kilos por hectárea.

Para Martín Zamora, de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Barrow, las perspectivas para el trigo comenzaron a cambiar desde la campaña del año pasado porque bajaron los precios de los insumos, mejoró la rentabilidad que se había perdido y se animó a vaticinar que para esta campaña la historia se va a repetir y el cereal de invierno continuará ganando terreno.

Respecto del uso de insumos el técnico del INTA estimó que si las lluvias son normales, lo lógico sería una mayor aplicación de fertilizantes que cumplen un rol estratégico en la calidad final del cultivo.

Por su parte, Sergio Melgarejo, también productor triguero, asesor y directivo de Carbap, estimó que las perspectivas para este cereal mejoraron mucho, pero a la hora de las cuentas, `la cosa no está como para empezar a festejar, porque los números son muy ajustados y con los rendimientos que tuvimos, no estarían cerrando. Aumentaron algunos insumos y el costo del flete es muy caro para los productores que están alejados de los puertos`, evaluó.

Sin embargo, coincidió con otras opiniones al destacar que en la campaña 2016/2017, luego de quitarse las retenciones cambió el entusiasmo de los agricultores y comenzaron a invertir en tecnología porque: `Veníamos de años muy flacos, donde se hacía lo justo y necesario, sabíamos que estábamos perdiendo algunas cuestiones en el suelo, pero con el cambio de escenario comenzamos aplicar tecnología más cara. Si el productor encuentra las condiciones para trabajar, invierte`, enfatizó.

Respecto de la superficie, el productor consideró que este cereal comenzó a recuperar la superficie que fue reemplazada por cebada, cuando el trigo dejó de ser negocio, porque ni a la soja ni al maíz se le quitaron hectáreas para volcarlas a este cultivo.

Melgarejo recordó que en 2006 en la zona de San Cayetano se llegó a sembrar con trigo 125.000 hectáreas y en la campaña 2013/ 2014, apenas se cubrieron las 25.000 hectáreas: `Tenemos que remar muchísimo para recuperar esa superficie, formamos parte de la gran zona triguera de Buenos Aires pero se perdió mucho terreno. Como el trigo no se podía vender se empezó a cambiar por cebada, quizás ahora la historia se revierta`, explicó.

`Ahora la cebada se cayó como un ropero, el precio bajó, es difícil colocarla. Con el trigo pasa algo parecido, porque faltan un par de medidas. Por ejemplo que se empiece a pagar por calidad, porque el productor invierte mucho dinero y el resultado no se ve reflejado en el precio que recibe. Uno tiene un trigo bueno y se lo pagan como artículo 12, trigo común. Alguien está haciendo un buen negocio, pero no el productor. Estos son los aspectos que se deberían corregir`, detalló.

De la principal zona triguera argentina sale el 60% de la producción de este cereal y la media histórica de los rindes se ubican en los 3.200 kilos. Pero los resultados de la última campaña para la región indicaron que los promedios fueron de ente 2.400 y 2.600 kilos por hectárea, como consecuencia, primero por la falta de piso debido a los excesos de humedad al momento de la siembra y, luego, la sequía que afectó a la región entre diciembre y enero último en el momento más crítico del cultivo.

Así las cosas, en la zona triguera por excelencia de la Argentina los pronósticos son alentadores en cuanto a sumar superficie y tecnología pero queda pendiente que los productores reciban mejores precios por el cereal de calidad y aquí es el punto clave a trabajar. En la actualidad el cultivo está cotizando entre 170 y 175 dólares, pero puede subir un poco más.

Por Susana Merlo

Ambito Financiero